Rangos de pronóstico
En cuanto a la extensión o rango de la predicción meteorológica, hay un espectro de pronósticos que se extienden desde una o dos horas hasta un año o más, en el tiempo. Los tipos más comunes son: reportes actuales, y pronósticos a corto, mediano y largo plazo.
Los pronósticos actuales (nowcasts) son una tendencia creciente en la meteorología, especialmente en las ciudades o áreas urbanas. Es un reporte breve y a muy corto plazo, que cubre las próximas 1 a 2 horas. A menos que haya tiempo severo acercándose, los pronósticos momentáneos no son comunes en la televisión o la radio, pero se están volviendo más comunes en Internet.
El pronóstico a corto plazo fue el pronóstico meteorológico típico durante muchas décadas; es una predicción de entre 12 y 72 horas, que incluye los elementos meteorológicos básicos mencionados anteriormente. Se han incorporado un par de elementos nuevos: los índices UVA y UVB en los años 90, que ahora se pronostican en más de 30 países.
Las condiciones últimas o actuales también se agregan al pronóstico, informándonos el nivel actual de polución. Para los índices UV, se creó una escala numerada tomando en cuenta la estación del año y la cobertura de nubosidad pronosticada. Se asigna un número que representa el riesgo de exposición a los rayos UV, desde leve a extremo.
Los pronósticos a mediano plazo cubren un período de 3 a 10 días. Actualmente, este tipo de pronóstico se está tornando estándar en los diferentes medios de comunicación. Hasta principios de los 90, los servicios meteorológicos nacionales del Reino Unido, Canadá, Australia y EE.UU, no producían pronósticos para más de 7 días. Ahora, algunas estaciones de televisión y diarios, ofrecen pronósticos de hasta 15 días, incluyendo condiciones generales del tiempo, temperatura máximas y mínimas y precipitaciones. Aun con los modelos de computadora más sofisticados, un pronóstico local de más de una semana por adelantado puede resultar muy inexacto, por la enorme cantidad de variables implicadas. Sin embargo, la persistencia de un patrón o un cambio en él puede aparecer en los modelos con más de 7 días de anterioridad.
Los pronósticos a largo plazo son pronósticos emitidos por los gobiernos o firmas privadas que tienen un contenido general, con más de un año de anticipación. Están basados en la influencia de elementos meteorológicos cuya evolución es mucho más lenta, por ejemplo, las corrientes de “el Niño” y “la Niña”. Normalmente, este tipo de pronóstico no aparece en la televisión, sino más comúnmente en los portales de Internet de los diferentes gobiernos o empresas privadas, entre otros. La temperatura y las precipitaciones son normalmente los elementos que están presentes en este tipo de pronósticos. La información se muestra en términos de desviación de lo normal para el mes o la estación. Por supuesto, los pronósticos a largo plazo no son relevantes para las actividades cotidianas, pero pueden proveer información muy significativa a las industrias o compañías agrícolas, que les ayude en el planeamiento a largo plazo. E. Lorenz, un pionero americano en la teoría del caos dice que cada mejora en la comprensión y el procesamiento de los datos meteorológicos puede hacer a los pronósticos del tiempo más precisos, pero sólo hasta cierto punto. Él cree que los pronósticos con información día por día son imposibles de realizar con más de dos semanas de antelación, debido al Efecto Mariposa. Este autor sostiene que pequeños errores en el panorama inicial tienden a hacerse más grandes a medida que un modelo computarizado de la atmósfera avanza en el tiempo. Una ínfima variación puede producir un gran cambio en cuestión de pocos días. El nombre del efecto vino de una pregunta hecha por Lorenz, “¿el aleteo de una mariposa en Brasil provoca un tornado en Tejas?”, lo cual significaba que la interacción entre cada elemento mínimo con otro y con la atmósfera, puede causar un cambio pequeño en las condiciones iniciales, que lleva a grandes cambios a medida que pasa el tiempo. Sin embargo, los modelos numéricos pueden estimar el promedio de eventos meteorológicos, tales como tormentas, durante una estación completa. De esta manera, se puede minimizar el efecto mariposa.