En tiempos de crisis hay que agudizar ingenio y bricolaje. Nuestra casa se puede convertir en un laboratorio y es que actos tan sencillos, útiles y económicos como pegar algo que se ha roto o barnizar un mueble llevan implícito un proceso químico. Hay que aprovechar las ventajas reparadores o protectoras que ofrecen productos como el pegamento, el barniz, la pintura o algunos aislantes.