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Protectores solares

Si estás pensando en tomar el sol, debes tener en cuenta que la piel tiene memoria y acumula los estragos (quemaduras, exposiciones muy prolongadas) que ha sufrido. Así, conoce tu dermis, el tipo de protector que te conviene y luce este verano un bronceado sano.

A pesar de que año tras año los dermatólogos nos recuerdan la gravedad de los efectos de los rayos solares sobre la piel: quemaduras, envejecimiento prematuro o incluso melanomas, muchos aficionados al sol, siguen sin utilizar protectores solares. Pues bien; la piel tiene memoria y acumula los estragos que ha sufrido, de tal modo, que los problemas pueden llegar mucho tiempo después de haber dejado de tomar el sol. Así, conoce tu tipo de piel, el tipo de protector que te conviene y luce este verano un bronceado mucho más sano. 

¿Cómo elegir un protector solar? ¿Cuál es el que te conviene?

Existen dos tipos de protectores solares; orgánicos e inorgánicos. Los primeros poseen productos orgánicos muy útiles para proteger la piel de la radiación ultravioleta B, que en exceso puede traducirse en arrugas, manchas o procesos cancerosos. Los inorgánicos por su parte, permanecen en la piel sin llegar a absorberse, y previniendo por tanto de los rayos UVB (responsables de eritemas y quemaduras) y UVA. En este sentido, es más recomendable que te apliques un producto inorgánico, o de “amplio espectro”. 

Una vez decidido el tipo de bronceador, debes tener en cuenta el valor del factor de protección solar, que aparecerá en la cara principal del envase.  Esta clasificación numérica te indica cuanto tiempo puedes estar protegido de las quemaduras en comparación con no aplicarte ninguna loción. En este sentido, deberías escoger el factor de protección, en función de tu tipo de piel; si es clara sensible o con tendencia a la cuperosis utilizarás factores altos (de 20 a 30). Si en cambio tu piel aguanta bien el sol, esto es, es morena, puedes aplicarte lociones menores (de 10 a 20). No obstante, desde la Academia Española de Dermatología insisten en que utilizar factores menores de 20 no es recomendable.  Además, es importante que tengas en cuenta que un índice alto de protección no impide ponerse moreno, sino todo lo contrario: el bronceado perdurará más y la piel no sufre los efectos nocivos de la radiación ultravioleta.  

Consejos para la correcta aplicación del protector

La loción protectora debe aplicarse 30 minutos antes de la exposición solar. Además tu piel debe estar seca y debes ser generosa en cuanto a la cantidad, ya que la crema protectora no tiene que ser completamente absorbida por la piel. Debes extenderte crema con una frecuencia de dos horas aproximadamente. Vuelve a extenderte crema después de cada baño. Si bien puedes utilizar productos resistentes al agua, la sal del mar y el propio agua acaba dañándolos. 

En cuanto al tipo de productos para el agua, existen los waterproof, que garantizan la protección indicada en el envase tras 80 minutos de inmersión en el agua, y los water resistant, que permanecen durante 40 minutos. 

Si además tomarás el sol con niños y ancianos, es importante extremar las precauciones con ellos. Los menores de 3 años no deben exponerse al sol y siempre deben utilizar protecciones especiales (más de 25). Es recomendable renovar con frecuencia la aplicación del producto.  

Aunque estés bronceado, siempre hay que utilizar crema protectora. La piel morena actúa como barrera natural frente a las quemaduras, pero no contra los rayos ultravioleta, que pueden producir daños celulares. 

Finalmente, has de tener en cuenta que los protectores solares tienen una duración aproximada de un año. Pasado ese tiempo pueden ser ineficaces y provocar reacciones en la piel. 
 

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