Colores de los cables eléctricos

Colores que garantizan energía segura

Los colores de los cables eléctricos desempeñan un papel fundamental para mantener la seguridad y facilitar el trabajo tanto de los profesionales como de los propios usuarios. No se trata de una mera cuestión estética. Cada color tiene un significado y un propósito específico que garantiza el correcto funcionamiento del sistema eléctrico, reduce el riesgo de errores y facilita las reparaciones o instalaciones. 

El código de color de los cables es algo más que una práctica útil. Es un sistema universal establecido por la Comisión Electrotécnica Internacional (IEC, por sus siglas en inglés) que facilita la rápida identificación de la función y fase de un cable, propiciando la prevención de incidentes y optimizando la eficiencia de cualquier sistema eléctrico. 

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¿Cuáles son los elementos de un cable eléctrico?

Para poder entender cómo y por qué son tan importantes los colores de los cables eléctricos el primer paso es conocer los elementos que los forman. De ellos depende, en buena medida, la seguridad y eficacia de la transmisión de la electricidad a través de su interior ya que cada uno cumple una función concreta, garantizando la resistencia del cable y permitiendo su uso en distintas condiciones y ambientes.

La estructura básica está conformada, esencialmente por:

  • Conductor. Es el componente principal y suele ser de cobre o aluminio dada su alta capacidad de conducción. 
  • Aislante. Rodea al conductor y está fabricado con materiales de conductividad nula, esto es, generalmente de plásticos como PVC o polietileno, que impiden el contacto directo con otros materiales y personas, evitando cortocircuitos o descargas. 
  • Capa de relleno. Ubicada entre el conductor y el aislante, permite rellenar los espacios homogeneizando el cable y dándole un aspecto circular. 
  • Cubierta de protección externa. Está diseñada para proteger el cable de factores externos como la humedad, la abrasión o los productos químicos. 

Tipos de cables eléctricos

La tensión, los materiales, el uso… Los colores de los cables eléctricos no son lo único que los diferencia. Existen diferentes clasificaciones en base a multitud de variantes lo que, en la práctica, multiplica exponencialmente la oferta de cables disponible en el mercado. No obstante, algunos de los más comunes son:

  1. Cables rígidos.
    Tienen un conductor sólido y único que es ideal para instalaciones fijas. Su resistencia y durabilidad los hacen adecuados para paredes y estructuras donde se requiere estabilidad y no se necesita movimiento.
  2. Cables flexibles.
    Formados por múltiples filamentos de cobre, estos cables permiten mayor flexibilidad y se utilizan comúnmente en aplicaciones donde el cable debe moverse, como en aparatos electrodomésticos y equipos portátiles.
  3. Cables blindados.
    Los cables blindados incluyen una capa protectora extra hecha de metal que proporciona una mayor protección contra interferencias electromagnéticas y daños mecánicos, lo que los hace ideales para entornos industriales.
  4. Cables coaxiales.
    Utilizados principalmente para transmitir señales de radiofrecuencia, como en televisión e internet. Su diseño incluye un conductor central rodeado de un aislante, una malla de metal y una cubierta, lo que permite que sean más seguros y eviten interferencias.
  5. Cables de par trenzado.
    Estos cables contienen pares de hilos trenzados que reducen la interferencia electromagnética y se utilizan en telecomunicaciones y redes de datos.
  6. Cables de alta tensión.
    Diseñados para soportar grandes volúmenes de voltaje en sistemas de transmisión de energía a gran escala, con aislamientos de alta resistencia que reducen el riesgo de pérdidas eléctricas y fugas.
  7. Cables de baja tensión.
    Empleados en conexiones domésticas y comerciales de menor potencia, son adecuados para voltajes bajos y brindan seguridad en los hogares.

Cada tipo de cable tiene aplicaciones específicas que dependen de su flexibilidad, resistencia y capacidad de transmisión, lo que facilita su adecuada selección en instalaciones de cualquier tipo.

¿Qué significan los colores de los cables eléctricos?

El código de color de los cables eléctricos tiene como objetivo simplificar la identificación de la función de cada cable en cualquier instalación. Esa estandarización de los colores de los cables eléctricos contribuye además a mejorar la eficiencia en las instalaciones y reducir el riesgo de errores de conexión. Los más utilizados son:

  • Cable azul: Este cable, también conocido como el cable neutro, se encarga de cerrar el circuito y es esencial para equilibrar la carga de energía.  
  • Cable marrón: Conocido como el cable de fase, es el encargado de llevar la energía activa desde el panel a los dispositivos. 
  • Cable verde y amarillo: La combinación verde y amarillo identifica a la toma de tierra, un cable clave para la seguridad. 

Además de estos tres, existen otros colores que pueden encontrarse en instalaciones más específicas o industriales:

  • Cable negro: A menudo se utiliza como cable de fase alternativo o en sistemas trifásicos para conectar diferentes puntos de la instalación.
  • Cable gris: En algunos sistemas, el cable gris se emplea como fase adicional o para indicar un segundo circuito dentro de la misma instalación.
  • Cable rojo: Aunque menos común en instalaciones modernas, el color rojo se usaba tradicionalmente en algunos países para designar un segundo conductor de fase.

¿Para qué sirve el cable neutro, el de fase y la toma de tierra?

  1. Cable neutro (azul):
    Su función principal es cerrar el circuito eléctrico y estabilizar la corriente, permitiendo que la electricidad vuelva a la fuente de alimentación sin crear un riesgo. Sin este cable, la corriente no podría retornar al origen y el sistema perdería estabilidad. Imaginemos, por ejemplo, una bombilla conectada a la red eléctrica. En este caso, la corriente llegaría a través del cable de fase (marrón) y regresaría a la instalación por el cable neutro (azul), completando así el circuito. Sin este cable, la bombilla no se encendería porque la electricidad no tendría por dónde volver.
  2. Cable de fase (marrón):
    Cuando enchufas un electrodoméstico, como una tostadora, por ejemplo, la corriente fluye desde la toma de corriente a través del cable de fase hasta la resistencia de la tostadora, generando calor. Si este cable no está bien conectado, el aparato podría no funcionar o incluso generar un cortocircuito. Dicho de otro modo, este es el cable que transporta la electricidad necesaria para alimentar los dispositivos. Al ser el que lleva la corriente, es fundamental en cualquier instalación eléctrica y su correcta conexión es básica para minimizar riesgos. 
  3. Toma de tierra (verde y amarillo):
    Este cable evita que se acumulen corrientes no deseadas, derivándolas a tierra y evitando posibles descargas. Si una lavadora tiene una fuga de corriente debido a un fallo en el aislamiento del cableado interno, por ejemplo, el cable de toma de tierra redirige esa electricidad hacia el suelo en lugar de que pase a la carcasa metálica del aparato. Así, si alguien toca la lavadora, no sufrirá una descarga eléctrica. De este modo protege tanto los equipos como a los propios usuarios.

Consejos para trabajar con cables eléctricos

Con independencia de si conoces cuál es el cable azul y marrón, qué es un cable neutro o cuál es el color del cable fase lo cierto es que hay ciertas recomendaciones básicas que, junto a una formación adecuada, pueden facilitar el trabajo con este tipo de componentes y minimizar los riesgos, por ejemplo:

  • Cortar la electricidad en el área de trabajo.
    Antes de manipular cualquier cable es crucial desconectar el suministro eléctrico desde el interruptor principal o el cuadro de distribución. Esto elimina la posibilidad de una descarga inesperada.
  • Utilizar herramientas aisladas.
    Las herramientas diseñadas con materiales aislantes protegen a profesionales y usuarios de posibles descargas o, lo que es lo mismo, aumentan su seguridad. Destornilladores, pelacables y pinzas aisladas son solo algunos ejemplos.
  • No sobrecargar las conexiones. 
    Cada circuito tiene un límite de corriente que puede soportar sin sobrecalentarse. Evitar sobrecargas mediante la correcta distribución de dispositivos en los diferentes circuitos reduce el riesgo de accidentes, lo mismo que conocer el código de colores de los cables y respetarlo.
  • Utilizar dispositivos y medidas de protección.
    Instalar interruptores de circuito y protectores de sobrecarga ayuda a interrumpir el flujo eléctrico en caso de sobrecarga o cortocircuito, protegiendo tanto el sistema como a las personas. Del mismo modo dado el carácter conductor del agua es fundamental mantener las áreas libres de humedad.

Más allá del color de los cables: nuestra actividad

El uso correcto de los colores de los cables eléctricos es clave para garantizar la seguridad. Sin embargo, más allá del código de color, lo cierto es que el cableado es un elemento que también afecta al impacto ambiental de cualquier instalación. 

Con el fin de sumarnos al compromiso del diseño de productos y soluciones con menor impacto ambiental, en Repsol hemos desarrollado nuestra línea de poliolefinas sostenibles para la industria del cable. La gama Repsol Reciclex® ofrece alternativas biobasadas y circulares de PEBD y mPELBD con contenidos de entre el 55% y el 70% de reciclado mecánico procedente de residuos plásticos posconsumo así como dos gamas de poliolefinas: las 100% circulares procedentes de reciclaje químico y, las poliolefinas bio-circulares de segunda generación, procedentes de residuos orgánicos, todas ellas totalmente certificadas. 

Además, disponemos de una gama completa de poliolefinas para revestimiento de cable, soluciones para aplicaciones de revestimiento de compuestos naturales y negros en cables de energía y telecomunicaciones, grados de LDPE y HDPE para aislamiento de cables, una gama EVA y EBA para semiconductores.

Estos materiales no solo resultan más sostenibles desde el punto de vista de su fabricación, sino que son resistentes, duraderos y minimizan las pérdidas de energía, contribuyendo de manera activa también así al cuidado responsable del medioambiente.