Calificación energética de una vivienda

Optimiza tu hogar, reduce tu consumo

Cuando pensamos en el consumo energético de una vivienda es habitual centrar la atención en cuestiones como la factura de la luz o el gas. Sin embargo, hay un aspecto que va ganando popularidad entre los usuarios: la calificación energética. Este indicador es clave para entender hasta qué punto es eficiente una casa en términos de consumo y emisiones, algo que afecta tanto al bolsillo como al impacto ambiental de la construcción.

Tanto la etiqueta energética de un electrodoméstico -un concepto con el que los usuarios suelen estar más familiarizados-, como la propia calificación energética de una vivienda aportan información sobre su rendimiento. Entender de qué depende esa calificación energética puede ser determinante a la hora de elegir entre una vivienda que derrocha energía u otra que la aprovecha al máximo. Pero también es fundamental para determinar si hay o no margen para implementar acciones que sirvan para mejorar la letra de esa calificación energética. 

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¿Qué es la escala de calificación energética?

La calificación energética es un sistema que clasifica la eficiencia de una vivienda en función de su consumo de energía y emisiones de CO2. A través de una clasificación representada mediante una escala de letras -que va desde la A (para los hogares más eficientes) hasta la G (aquellos que suspenden en materia de eficiencia)- se evalúa el consumo energético anual que la construcción necesita para mantener las condiciones óptimas de confort. Dicho de otro modo, cuanto más alta sea la calificación energética de una vivienda, menor será su consumo para ofrecer el mismo nivel de confort.

El sistema tiene aplicación práctica más allá de las viviendas. Edificios enteros, oficinas y locales de todo tipo, hasta los electrodomésticos pueden someterse a esta evaluación con el fin de determinar cuán eficientes son aunque con procedimientos diferentes. En el caso de las viviendas, por ejemplo, la calificación energética -obligatoria para cualquier operación de venta o alquiler según establece el Real Decreto 390/2021-, se determina a través del llamado certificado energético, un documento que evalúa cuestiones que van desde el aislamiento térmico hasta los sistemas de climatización, pasando por la orientación del inmueble, la iluminación o la eficiencia de los electrodomésticos.  

¿Para qué sirve la etiqueta energética?

La etiqueta energética es un documento que acompaña a la calificación y que proporciona información visual sobre el nivel de eficiencia de un inmueble o un electrodoméstico. Su objetivo principal es permitir a los usuarios comparar diferentes opciones y tomar decisiones más informadas. En el caso de las viviendas, la etiqueta no solo indica la calificación energética de una vivienda, sino que también muestra el consumo estimado de energía y las emisiones de CO2. Esto es especialmente relevante porque una vivienda con una buena calificación puede representar un importante ahorro en la factura eléctrica y una menor huella de carbono. 

No obstante, es interesante aclarar que aunque la calificación energética de una vivienda y la etiqueta energética de un electrodoméstico siguen principios similares, cuentan con algunas diferencias. El objetivo de la calificación, por ejemplo, es diferente. Mientras que en una vivienda refleja el consumo total de energía necesario para mantenerla confortable, en el caso de los aparatos electrodomésticos, la calificación energética indica su eficiencia individual en comparación con otros modelos similares. Además, aunque en ambos casos se usa una escala de la A a la G, no son equivalentes. En el caso de las viviendas la calificación mide la eficiencia global del inmueble en función de su consumo de energía para climatización, agua caliente y otros factores estructurales mientras que, si hablamos de electrodomésticos, se mide su consumo energético en relación con su capacidad y rendimiento (por ejemplo, cuánta energía usa un frigorífico para mantener su temperatura interna). 

¿Qué calificación energética es la mejor?

Según recoge la Directiva 2012/27/UE, relativa a la eficiencia energética, los edificios representan el 40 % del consumo de energía final de la Unión Europea y son los responsables de un alto porcentaje de las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera. Apostar por viviendas energéticamente eficientes es fundamental para tener hogares que reduzcan su huella ecológica y, en este sentido, la mejor calificación posible es la calificación energética A. Esta valoración indica un consumo mínimo de energía y una alta eficiencia. Dicho de otro modo, este tipo de viviendas suelen contar con un buen aislamiento térmico, sistemas de climatización que optimizan al máximo los recursos y, en muchos casos, energías renovables como paneles solares o aerotermia.

No obstante, alcanzar esta categoría no siempre es sencillo. Si bien es cierto que la calificación energética de viviendas modernas suele ser mayor, en los edificios antiguos es frecuente la necesidad de mejoras para compensar aislamientos deficitarios o sistemas energéticos obsoletos. Ventanas de doble acristalamiento, sistemas de calefacción más modernos y una mejor gestión del consumo eléctrico pueden ser suficientes para mejorar la letra de la calificación energética en el hogar.

Calificación de los electrodomésticos según su calificación energética

Además de las viviendas, los electrodomésticos también tienen su propia escala de calificación energética. Hasta hace unos años, la escala iba de la A+++ (más eficiente) a la D (menos eficiente), pero en la actualidad se ha simplificado para ir de la A a la G, eliminando los signos de más.

Por ejemplo, un frigorífico con calificación energética A puede consumir hasta un 55% menos de energía que uno con calificación G que, por el contrario, podría requerir de hasta un 45% más de energía que la media de electrodomésticos de la UE. La cuestión es especialmente importante, no solo porque puede traducirse en un ahorro significativo a largo plazo, sino porque los electrodomésticos representan una parte importante del consumo eléctrico del hogar.

Diferencias entre calificación energética y etiqueta energética

Aunque a menudo se usan como sinónimos, la calificación energética y la etiqueta energética no son exactamente lo mismo.

  • La calificación energética hace referencia al resultado de la evaluación sobre la eficiencia energética de una vivienda, un análisis que viene avalado por el correspondiente certificado de eficiencia energética emitido por un técnico especializado. 
  • La etiqueta energética, por su parte, es el documento que muestra de forma visual la información y puede ayudar a elegir un aparato más o menos eficiente. No obstante, más allá de la propia calificación del aparato, este documento incluye otros datos de interés como el consumo anual en kilovatios hora (kWh), la capacidad de almacenamiento (según el electrodoméstico), niveles de ruido…. En definitiva, es la herramienta que permite a los consumidores interpretar la información de manera rápida y sencilla.

Soluciones energéticas de Repsol para los hogares

Tener claros los conceptos de etiqueta energética o cómo funciona la calificación energética de una vivienda no solo ayuda a tomar mejores decisiones en la compra, alquiler y mejora del hogar. También es clave para reducir el impacto medioambiental de los hogares. A esta cuestión también queremos contribuir desde Repsol con propuestas como Vivit, nuestra app para clientes que, entre otras muchas cosas, te permite acceder en todo momento a tu consumo tanto de luz como de cada uno de tus electrodomésticos para una gestión más eficiente del día a día en el hogar.  

Desde nuestra compañía multienergética diseñamos soluciones adaptadas a las necesidades de hogares y negocios pero, además, exploramos energías alternativas y productos innovadores para minimizar nuestra huella ecológica.